Erase una vez en un lugar muy cercano había un niño llamemos lo Davidicus que siempre el Domingo por la noche se acordaba de los deberes del día siguiente y su madre le regañaba diciéndole
-La próxima vez no te dejare hacerlo, cuando yo era joven bla, bla,bla, bla...!- decía muy enfadada
Pero el seguía igual, una vez se olvidó de hacer un trabajo muy largo de sociales y se pasó toda la noche haciéndolo. El día siguiente lo entrego, cuando le dieron la nota se quedo de piedra había sacado un 10. Cuando se lo enseño a su madre se regodeó diciéndole que lo había hecho el día anterior.
Siguió todos los años siguientes así, pero Davidicus llegó a la Universidad y pasó algo extraño siguió sacando dieces.
Al final se graduó con la mejor nota de su promoción y su madre en vez de estar alegre se cabreó mucho con el ya que se regodeaba siempre, no se volvieron ha hablar hasta la boda de Davidicus, donde el hizo unos botos esplendidos(todo el mundo se emocionó),los hizo el día anterior y también se regodeó.
Después de eso ella no le dirigió la palabra.
Moraleja: No hay, ese Davidicus es un tío con mucha suerte.
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